jueves, 23 de mayo de 2019

“Vivir en la ciudad de las tres culturas” de José Miguel Rosado Pat

Les compartimos algo de José Miguel Rosado Pat y que fue publicado en el diario del Por Esto! 

Vivir en la Ciudad de las Tres Culturas

José Miguel Rosado Pat
Se han cumplido seis meses de mi arribo a la ciudad sagrada de Izamal. En este tiempo he podido recorrer sus calles, parques y sitios emblemáticos. Poco he visitado los alrededores; el trabajo y los quehaceres cotidianos me lo impiden. Pero pronto hallaré el modo y la compañía adecuada.
También he podido convivir con su gente, de la que solo he recibido un trato amable y generoso. A Izamal me unen recuerdos y sucesos especiales de mi vida, comenzando por mi abuelo Alberto [Pat López], inspirado trovador oriundo de ese municipio que, año con año, llevaba serenata a la Virgen cada 8 de diciembre. Crecí en contacto permanente con la fe católica, incluso fui acólito. En más de una ocasión visité la casa franciscana y el claustro del Convento de San Antonio de Padua. Guardo la imagen de un atrio inmenso, era la percepción de un niño de ocho años que iba a vender casetes y agendas para recaudar fondos de una congregación de religiosas a la que se unió una de las hermanas menores de mi madre. A ella, a mi tía, recuerdo haberla acompañado a la casa de las Hijas de la Genaro Rodríguez; me encontraba lo bastante cansado de la venta. Me senté en uno de los sillones de la sala y, al quedarme dormido, caí sobre unas figurillas de porcelana que habían sido delicadamente acomodadas en uno de los extremos de dicho mueble. No sobrevivió ninguna. Siempre recuerdo el comentario de una de las monjas cuando pretendí ofrecer una disculpa, “no te preocupes, es como que yo vaya a tu casa y tire la vajilla entera”. Poco me importó en ese momento pese a estar, sumamente, apenado.
Siempre tuve libros a la mano en casa. A muy temprana edad conocí la poesía y la música de los autores yucatecos. Uno de ellos, en especial, captó mi atención al escuchar el que es, para mí, el poema patrio más bello que se haya escrito en el siglo XX, El Credo, de Ricardo López Méndez. Hasta hoy, lo leo cuando los ánimos decaen, cuando siento que la esperanza se aleja del México actual y los esfuerzos individuales junto con ella. López Méndez nació en Izamal. Un poeta en toda la extensión de la palabra, tan universal como su obra. El centro cultural, una escuela secundaria y un preescolar llevan su nombre, y un busto junto con una placa de bronce destaca en la fachada de la casa donde nació.
Diecisiete años después regresé para inaugurar una exposición del pintor y antropólogo Marcelo Santos, oportunidad que fue aprovechada para designar un espacio de la Casa de la Cultura con el nombre de “Sala de Arte Edmundo Bolio Ontiveros”.1 Al año siguiente, el 18 de noviembre de 2017, salí rumbo a un municipio no muy lejano a Mérida. Sin embargo, mi falta de conocimiento de la carretera y el haberme distraído durante el trayecto, causaron me siguiera de largo. Tal vez dormité, no lo recuerdo con fidelidad. Lo único claro en mi mente son las vueltas y el sonido del automóvil golpeándose contra las rocas. El vehículo quedó destrozado. El accidente se registró en el desvío que se toma para subir al puente de Hoctún y tomar rumbo hacia Izamal. ¿¡Quién iba a decir que viviría ahí, un año más tarde?! Vivir en Izamal ha sido gratificante e interesante. Estoy observando de cerca otra realidad de Yucatán que, en poco, se asimila a la de Mérida.
De manera pacífica se desarrolla la vida en los poblados de Yucatán. Se vive una paz social como en ningún otro lugar de México. En estos tiempos en los que el país se encuentra sumido en una crisis de violencia y crueldad extremas, Yucatán se erige como el paraíso mexicano. A los yucatecos nos queda cuidar el paraíso, protegerlo y alentar todo lo que abone a la prosperidad de los nuestros.
Izamal es el pueblo mágico del Mayab. La conservación de sus fachadas, la homogeneidad de su arquitectura y sus espacios con poca intervención urbana le dan un aire de principios del siglo XX. En Izamal pareciera vivirse en otra época, me dijo un amigo originario del hermano país de Argentina, “si no se mantuviera así, sería otro San Miguel Allende”. Y, tal vez, el hermano latinoamericano tenga parte de razón, Izamal parece estar congelado en el tiempo. La experiencia de visitarlo es diferente a la de visitar otros pueblos mágicos o, por lo menos, dista de la experiencia atiborrada de comercios, que se disfraza de turismo cultural.
Sin embargo, la ciudad necesita inversión pública y privada, pues salvo un reducido grupo de personas que controlan la propiedad, el transporte y los servicios, el grueso de los habitantes vive en condiciones de pobreza. El problema no es que luzca como de otro tiempo, sino que la apariencia sea también el fondo. Si verse como inicios del siglo XX equivale a vivir en condiciones similares a dicho tiempo, significa que hay mucho por hacer por la comunidad y sus habitantes. Los problemas de las comunidades son la muestra de los grandes problemas nacionales. Los monopolios no traen bienestar, el pensamiento en solidaridad sí. En ese tenor, me declaro listo para contribuir en aquello donde así puedan considerarlo los izamaleños, para quienes solo tengo gratitud y amistad.
Nos leemos en este espacio, en el periódico de la Dignidad, Identidad y Soberanía, el único que narra la vida de los municipios de Yucatán.

1 Véase la nota publicada por David Collí en la página 12, de la sección Yucatán de la edición impresa del periódico POR ESTO! de fecha lunes 7 de agosto de 2017.

Fotografía tomada de la misma nota del diario Por Esto!

Publicado el 14 de mayo de 2019 en diario Por Esto!:

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martes, 21 de mayo de 2019

“Por miedo” de Rosely E. Quijano León


POR MIEDO

Rosely E. Quijano León


Me contengo, por miedo, las ganas de sentir esta electricidad que recorre mi cuerpo cuando recuerdo tu respiración, tus latidos, tus dedos emigrando al infinito y tu boca palpitando entre amapolas.
Me contengo, por miedo, las ganas de aceptar que te quiero a mi lado todo el tiempo.
Me contengo el permitirme vivir, porque antes de ti tan solo era viento.
Por miedo, dejo entrar tan solo un destello a esta oscuridad acostumbrada y me contengo a confesar que tus caricias son amanecer, son luz, son alborada.
Me contengo, simplemente por miedo a convertirme otra vez en noche eterna y abandonada.




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“Y aun así...” y “Aniversario” por Gerardo Ivan Zetina Sosa

Y aun así...

Por Gerardo Zetina Sosa.


Sé que soy difícil...
Y lo peor...
no traigo instrucciones
A veces soy infantil,
otras, soy un viejo amargado
Molesto... pesado... Irritante...

Y aun así, me amaste...

Sé que soy difícil...
berrinchudo, pedante, egoísta...
que soy capaz
de sacarte de tus casillas
a veces sin hacer nada...


Y aun así me amaste...


Por eso,
esta noche...
te miro, mientras duermes
te escucho...
mientras sueñas
Y te amo,
Con locura...
Con devoción...
Con intensidad viva

Porque sé
que a pesar de mis defectos
de mis fallas
de mí mismo...
Aun así me amaste...


Imagen de Pexels en Pixabay



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Aniversario

Por Gerardo Iván Zetina Sosa.

El pastel de cumpleaños yace frío en la nevera
Tu partida se siente...
Te llevaron viva...
¡Eras tan pequeña!.

¿Qué te hicieron vida mía?
¿Sufriste? ¿Te maltrataron? ¿Te mataron?
Y es que no hay peor tormento,
que saber que te has perdido
sin conocer tu destino.

Duele la ignorancia...
Duele la injusticia...
Duele no tenerte...
Duele...

Y nuestra voz se hizo llanto,
nuestra esperanza angustia.
nuestro sufrimiento... eterno...
Y tú, aún no apareces.

Y es que dicen los resignados,
que la esperanza es lo último que muere;
pero duele cada pista
cada llamada falsa
que nos dice que estás viva...

¡Que te vieron en la calle!
Vendiendo tu fragilidad, tu miedo...
Que te vieron perdida...
O tirada en un basurero...

Cada timbrazo del teléfono
es una aguja al corazón.
Cada pista falsa
un dolor que nos acerca más a la muerte...

Y tu recuerdo sigue en pie...
¿Haz crecido?
O yaces enterrada en un yermo
Descompuesta, sola...

A veces odio a quien te arrancó de nosotros,
y deseo su muerte,
ver su sufrimiento,
escuchar su voz llorosa implorar clemencia
Pues nada se compara
Con el infierno que nos dejó...

Otras veces, pensando en tu alegría,
en tu inocencia, en tu ternura;
le doy mi perdón, pero sólo a cambio
de tenerte a mi lado...
viva o muerta...

El pastel de cumpleaños yace frío en la nevera
Tu partida se siente...
Y tú... No apareces.




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lunes, 20 de mayo de 2019

Acá y allá, allá y acá” de Miguel Ángel Cocom Mayén

Acá y allá, allá y acá

Acá tu boca batalla demora,
allá te dotan –rosa te revela–.
Y acá lisa, cavila, se decora;
                             allá cercas a malla, nácar tela.                                     

Acá posees ópalos, ramilla,
allá vamos a la nevada copa.
A poros, a manos, acá semilla,
allí me saca son, amaso ropa.

Apocada, venal, asoma valla,
allí mar sola posees opaca,
a letra canalla,  masacre calla.

A roce de saliva, casi  laca,
ya leve retas, ornato detalla:
aro, medalla, tabaco, butaca.


Miguel Ángel Cocom Mayén


Más datos y obras del autor en:
https://twitter.com/doncocom


Reflexiones

Les compartimos algo de nuestra compañera Ana Ruíz:
“Besar lento, hacer el amor duro, hablar claro, reir de verdad, fallar poco, bailar mucho, comer rico, amar fuerte y salir a rodar”
A. R.
Fotografía: Ángel Rosado Amaya
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domingo, 19 de mayo de 2019

La Red en el programa de radio “La poesía y tú” con Alberto Carcaño

Les invitamos a escuchar a la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América en el programa de Radio Yucatán FM “La poesía y tú” con Alberto Carcaño en punto de las 5 pm el martes 21 de mayo.






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