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lunes, 11 de mayo de 2020

Crisis de humanidad Los retos del porvenir frente a la pandemia


Les dejamos el siguiente artículo de nuestro compañero Cristóbal León Campos, publicado en la Revista de la Universidad de México de la UNAM:


Especial: Diario de la pandemia / SUPLEMENTO / Abril de 2020
Vivimos tiempos excepcionales, la pandemia del coronavirus nos llegado como un golpe de conciencia que advierte y amenaza a la vez, el reto para la humanidad consiste en reconocer de manera crítica todas aquellas acciones que nos han conducido a la situación que ahora vivimos; un confinamiento global en la era de mayor comunicación posible debido a los avances de la tecnología, es decir, una completa ironía, pues cuando más fácil nos resulta o resultaría poder entablar diálogos con personas que habitan en los confines más distantes según la geografía de cada quien, es precisamente el momento en el cual no podemos o no debemos por salud, mantener contacto físico con nuestros seres queridos, amigos, familiares, compañeros de trabajo y demás seres humanos que son parte de la cotidianeidad, estamos recluidos en el contorno de un sistema que nos apresa por su propia naturaleza.
La crisis de humanidad, que afrontamos desde tiempo atrás, ahora tiene con la aparición de nuevas pandemias (recuérdese a la influenza) un gran reto en pleno siglo XXI, época que, dicho de paso, fue ideada y soñada como aquella en que la humanidad habría superado muchos de los lastres que aún continuamos sufriendo, en la literatura como en textos científicos hay testimonios de lo anterior, visiones futuristas alcanzaron a señalar el desarrollo tecnológico, pero también supusieron el malestar de nuestros pueblos por acciones equívocas o contrarias para el bienestar. Hoy vivimos como espejo algunas de esas advertencias que no escuchamos, lo sorprendente que resultan muchos de los inventos más novedosos de la ciencia y la tecnología quedan inservibles ante la mutación de un virus, mutación que además en muchos casos que registra la historia ocurre por la manipulación de seres humanos. La ponderación de lo que se ha llamado “progreso” y equiparado con bienestar fracasó innegablemente, pero hasta la fecha gobiernos y políticas capitalistas se empeñan en la terquedad buscando que la ecuación funcione. La realidad es que la humanidad se ha llevado al borde de sí misma por la depredación de la naturaleza, la desarticulación de la seguridad social (salud, trabajo, hogar) y el deseo de acumulación a que conduce la avaricia inscrita en el ADN del propio sistema. La pandemia mayor es la vorágine capitalista desde hace siglos.
Revertir el daño que se ha causado al medio ambiente y a la humanidad en general no consiste únicamente en seguir al pie de la letra las indicaciones que ahora asumimos y acatamos por salud social para el combate de la pandemia del coronavirus, requerimos replantear desde la raíz la forma de relacionarnos como seres humanos con nuestro entorno natural, y no hacerlo desde la profundidad de las entrañas del propio sistema que nos rige. Dicho de otra manera, hay que desgranar cada uno de los elementos sistémicos que nos han llevado a esta situación, cuestionarlo todo para poder ir rearmando el rompecabezas social desde una estructura basada en una lógica diametralmente opuesta al capitalismo que ahora nos oprime y nos enclaustra. Estos tiempos por demás complejos, en los que se nos exilia entre las paredes desquebrajadas del propio mundo en que vivimos, deben servirnos para poner en marcha la conciencia como herramienta emancipadora, como crítica de la razón y la sinrazón que enfrentamos. La crisis humanitaria pone en peligro la existencia de nuestra especie y a las demás especies, al planeta mismo, nuestro llamado hogar, al cual nos encontramos confinados sin escapatoria. Si esto es verdad, entonces ¿por qué nos empeñamos en destruir nuestro entorno e incrementar el daño social-económico que pesa sobre millones de seres humanos?
Se ha pretendido convertir la vida en una mercancía, se le fijan valores de cambio y de uso que la despojan de su esencia original, una esencia que no es cuantificable en términos mercantiles, pero que el sistema comercializa al instante en que se le condona su continuidad mediante el consumo de otras mercancías, haciendo con intención declarada una ecuación deshumanizante que amenaza la existencia misma del ser humano.
Por eso una de las primeras cuestiones que resaltaron en la escena mundial al declararse la pandemia por la propagación masiva del coronavirus fue la endeble situación de la existencia de millones de seres humanos a lo largo del mundo, debida a que las condiciones económicas de empobrecimiento, explotación y marginación se incrementaron con los años. La desarticulación de derechos sociales, como la salud y el trabajo, manifiesta su repercusión agudizada con los efectos la pandemia que ahora sobrellevamos.
Otro de los efectos secundarios de la pandemia del coronavirus, potencializado por los medios de comunicación y los centros del poder “hegemónico”, es la discriminación del saber y la información difundida. Se habla hasta el cansancio de la crisis que se vive en países europeos o en los Estados Unidos, nación que ya encabeza la lista de contagios en el mundo, ¿pero qué pasa en continentes como África, el resto de Asia y Oceanía? Y, en el caso de América Latina, ¿cuál es la situación que se vive en las naciones caribeñas y centroamericanas de las que no se habla? El constante silencio sobre realidades diferentes a las que marca el canon occidental denota la continua colonialidad del saber que en pleno siglo XXI se muestra como herramienta de discriminación y segregación, tal y como fuera usada originalmente durante los años del establecimiento de los dominios coloniales.
En este contexto de utilización del saber, piénsese en los conocimientos diametralmente opuestos al occidentalismo como son la diversidad de saberes emanados de las culturas originarias de nuestra América, al igual que de las culturas milenarias del resto del mundo; por ejemplo, la gran riqueza cultural de los pueblos asiáticos y africanos, que podrían dar luz para enfrentar el flagelo que significa la actual pandemia que afrontamos. La marginación que provoca el eurocentrismo de otro tipo de conocimientos surgidos de formas distintas de relacionarse entre humanos y con la naturaleza podría ser el camino de luz que ahora necesitamos. No se trata aquí de desprestigiar la ciencia ni sus aportes, pero sí se trata de reconocer que el desarrollo científico desapegado de los principios humanistas ha olvidado y/o sometido las aportaciones que darían el ejercicio de escuchar con humildad la experiencia milenaria de sobrevivencia. Además, la ciencia usada como parte del “desarrollo civilizador”, también ha sido partícipe de procesos contrarios al bienestar de la humanidad.
El panorama es muy complejo, el futuro de la humanidad peligra por las políticas capitalistas e imperialistas que en este contexto han quedado evidenciadas nuevamente por su inhumanidad. El reto inmediato es garantizar las vidas de todos y todas, las luchas necesarias y venideras están en el marco del respeto y aplicación de los derechos laborales, la organización es indispensable para la planeación de políticas socialistas que beneficien a la humanidad y contribuyan a erradicar la pandemia mayor que por siglos ha oprimido y explotado a lo largo de todo el orbe. Hagamos de estos tiempos de confinamiento tiempos reflexivos que nos permitan volver al sueño original de un mundo mejor. Poner fin al ya degrado sistema capitalista es y será un acto real de amor y conciencia en favor del porvenir de la humanidad.

Cristóbal León Campos es historiador por la Universidad Autónoma de Yucatán, editor de Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura y autor de En voz íntima. Coordinador de la Cátedra Libre de Pensamiento Latinoamericano “Ernesto Che Guevara”. Integrante fundador de la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América.

Revista de la Universidad de México:


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martes, 24 de marzo de 2020

"La voz ardiente de la resistencia. Mujeres creadoras en el 2020"

Conservatorio "La voz ardiente de la resistencia. Mujeres creadoras en el 2020" 


Se llevó a cabo en La Meiga - Librería Feminista 
(calle 62 #354 x 41 y 43, centro) 
Danco inicio a las 19:00hrs

La Red Literaria del Sureste México-Nuestra América en el marco del 8 de Marzo realizó un conversatorio en el cual se compartieron sentires, ideas, experiencias y poemas, al final se realizó el sorteo de un paquete de libros.


Lectura de poema con Isabel Cetina

Elvia Benítez                                    Alejandra Cetina


Georgina Rosado                                   Lizeth Ek

 (Orden de izquierda a derecha., de pie) Juan Manuel Medina, Patricia Carrillo, Alejandra Cetina, Luis Alcocer, Elvia Benítez, Jorge Luis Canché, Carmen Espinosa, Lourdes Cabrera, Miguel Núñez, Cristóbal León;
(Sentadas en el mismo orden) Lizeth Ek, Kasandra Álvarez, Isabel Cetina y Georgina Rosado.

Kasandra Álvarez Hernández, ganadora del sorte del paquete de libros junto a Isabel Cetina

 
Georgina Rosado e Isabel Cetina


Isabel Cetina


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martes, 15 de octubre de 2019

V Coloquio "Educación e Historia"

Programa del V Coloquio "Educación e Historia"


Nos complace compartir el programa del V Coloquio "Educación e Historia" que se celebrará del 5 al 8 de noviembre de 2019.

Organizado por la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán y la SEGEY.

Sede: Casa de la Historia de la Educación de Yucatán: calle 62 núm. 391 por 45 y 47 barrio
de Santa Ana, Mérida, Yucatán, México.
Correo electrónico: casadelahistoria@hotmail.com
Facebook: El mensajero escolar
Teléfono: 1880455

Podrás descargarlo en el siguiente link:



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viernes, 23 de agosto de 2019

Ecocidio en la Amazonía por Cristóbal León Campos

Les compartimos el siguiente escrito de Cristóbal León Campos, miembro de la Red Literaria del Sureste México - Nuestra América.

Ecocidio en la Amazonía

Cristóbal León Campos

Pareciera que no hemos aprendido nada y en muchos sentidos es verdad, pero también es cierto, que para amplios sectores económicos de las clases acomodadas y muchos gobernantes en la mayor parte del mundo, es de su interés promover la devastación del planeta, el capitalismo, sistema del que se benefician y enriquecen, ha demostrado ser el mayor causante de la aceleración de la gran catástrofe ambiental que vivimos desde la Revolución Industrial. La contaminación se incrementa por los residuos tirados con descaro en los ríos, bosques, selvas, mares, cenotes y demás ecosistemas por parte de las grandes empresas; la sobre-explotación de los recursos naturales se acelera junto a la competencia económica entre potencias, una guerra de ambición que hoy tiene al petróleo entre sus principales trofeos; la deforestación en nombre del progreso instala trenes, hoteles o cualquier tipo de empresa en zonas medulares para la subsistencia ecológica y humana destruyendo todo, sin importarles el desplazamiento de comunidades enteras ni el daño a la vida; los pulmones del planeta son contaminados y devastados por la voracidad insaciable de verdaderos depredadores que extraen y extraen recursos destruyendo yacimientos de agua y oxigeno para enriquecerse; millones de hectáreas son taladas y desforestadas para beneficio de terratenientes que despojan a los pueblos originarios a nombre de unas cuentas empresas monopolistas; los minerales son saqueados en las minas controladas por transnacionales que junto al subsuelo explotan en niveles infrahumanos a los trabajadores a lo largo de América Latina y el mundo; la desigualdad social y la injusticia se manifiesta también en la relación que sostenemos con la naturaleza, el interés de ganancia, acumulación de riqueza y poder son las razones por las que gobiernos, burguesías oligarcas y empresas en claro maridaje destruyen el planeta sin impórtales el porvenir de la humanidad. Desde hace siglos se viene impidiendo la armonía que debe sustentar la relación entre los seres humanos y la naturaleza; la crisis se encuentra en el antagonismo entre humanidad y capitalismo.
La Amazonía se incendia, las imágenes comienzan a circular por las redes sociales rompiendo el cerco informativo que durante más de quince días se había mantenido ocultando la grave situación que acontece, esta selva considerada el pulmón del planeta tierra porque absorbe millones de toneladas del dióxido de carbono de la atmósfera y, al hacerlo, contribuye a frenar el cambio climático, es desbastada con la complacencia del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien con tono de burla se refiere al suceso, actitud que no es para nada una acción negligente o de ignorancia, es con todas sus letras; un ECOCIDIO celebrado por los sectores ultraconservadores que ostentan el poder en Brasil y, cuyas características neofascistas, ya sean revelado desde el principio de su mandato. Recientemente Bolsonaro acusó a las organizaciones no gubernamentales de ser los provocadores de los incendios en la Amazonía y otras regiones de Brasil, según el mandatario estos incendios los abrían generado para “llamar la atención” y afectar su gobierno que suspendió los recursos que les otorgaba. Con su acostumbrado cinismo afirmó que: “Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esos 'oenegeros' para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando”. Es importante recordar que el gobierno de Bolsonaro no aceptó ser sede de la Conferencia del Clima de las Naciones Unidas (COP25) que se desarrollará en diciembre próximo en Chile.
La relación que Bolsonaro mantiene con los intereses de los latifundistas, su apuesta por la expulsión de los pueblos originarios y su declarada intensión de deforestar y sembrar soja en la región, hacen mucho más claro el panorama ante lo que a todas luces es un crimen de lesa humanidad, tal y como se entiende el ecocidio. Desde el inicio del gobierno ultraconservador de Bolsonaro la desforestación de la Amazonía aumento en un 90%, apenas unos días atrás, Bolsonaro firmó unos seiscientos permisos para que la deforestación continúe, también ha legalizado la minería en reservas indígenas y reducido la fiscalización en áreas protegidas, por si fuera poco, en medio de este panorama y desde hace meses, se viene denunciando la persecución y el asesinato de líderes de las culturas originarias mientras el desplazamiento forzado continua, es claro que el gobierno de Bolsonario es cómplice y causante de la catástrofe que acontece en la Amazonía. La resistencia de los pueblos y culturas originarias defiende no únicamente la selva y los ríos, sino que resisten para mantener con vida un preciado bien de la humanidad entera; la disputa que vivimos es por la supervivencia de la vida humana en el planeta o la devastación inhumana por la avaricia y la soberbia.
Hay que tomar conciencia sobre los graves acontecimientos, reconocer que no sólo estamos afrontando un cambio climático, sino que vivimos una verdadera catástrofe que nos conduce a poner en duda la posibilidad de la existencia humana en un futuro próximo si continuamos con la acelerada devastación de la naturaleza que se viene realizando, no se trata únicamente de pensar en campañas ecológicas para detener el daño, se trata de dejar de generar ese daño y para ello debemos poner en juicio todo el sistema que nos rige, es necesario superar la depredación que el capitalismo produce con un sistema que camine de la mano con la naturaleza, respetando sus ciclos, reconociendo su necesidad indispensable para la vida. Es tiempo de hablar de Ecosocialismo, propuesta de Michäel Löwy y otros intelectuales, que reconoce la necesidad de establecer otra relación con la naturaleza reorganizando y reconfigurando el sistema de producción y consumo, procurando la armonía entre necesidades sociales y el equilibrio ecológico para la construcción de una nueva sociedad humana.

Integrante del Colectivo Disyuntivas



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